OFRECEMOS

Partiendo de la evolución psicológica, los ritmos de aprendizaje, la heterogeneidad y la capacidad de construcción del conocimiento de los niños, niñas y jóvenes, nuestros niveles ofrecidos tienen una característica a la que le apostamos.


A. Inclusión y Regularidad


°Educación Preescolar: A partir de los 4 años. Prejardín, Jardín, Transición.
“Los niños y las niñas construyen su conocimiento a partir de espacios significativos de aprendizaje en los que los docentes aprovechan la lúdica como herramienta didáctica”.


°Educación Básica Primaria (1°BP a 5°BP):
“Comienzan a explorar el mundo académico a través de la plataforma de contenidos; la interactividad se convierte en un escenario mágico de investigación y aprendizaje”.


°Educación Básica Secundaria (6°BS a 9°BS):
“La academia se desarrolla, aprovechando los impetus de la adolescencia para fortalecer la investigación y formación en autonomía responsable”.


°Educación Media (10°EM a 11°EM):
“Se fortalece la construcción del conocimiento a través de la formación en capacidad crísica, en tanto capacidad de decisión, lo que favorece el proyecto de vida”.


B. Inclusión e Individualidad

Entendiendo la convivencia escolar como un espacio flexible que mejora la autoestima y reduce las frustraciones ocasionadas en estudiantes que pueden estar vulnerados en sus aprendizajes, y que en todos los niños, niñas y jóvenes tienen derecho a ser incluidos en la vida social y educativa de su colegio, de su comunidad y no solo acomodados físicamente en el esquema escolar “normal o regular”, ofrecemos los siguientes apoyos contenidos en el Proyecto Educativo Institucional y nuestro sistema de evaluación escolar.


°Preescolar Básico:
Niños y niñas cuyo compromiso cognitivo amerita una atención particular, en el que aprenden a ser independiente en las funciones básicas y se estudia la posibilidad de ser incluido en el aula regular ó en Bachillerato Básico, ó en DAR (Desarrollo de la Autonomía Responsable).


°DAR (Desarrollo de la Autonomía Responsable):
Ofrecido a jóvenes cuyo potencial de aprendizaje deben ser más dirigidos hacia su autonomía y desarrollo de las habilidades para la vida, en la que los procesos de aprendizaje están basados en actividades del diario vivir y no en adquisición de contenidos estandarizados o conceptos puramente académicos.